Hoy, Can Cera, se ha reformado en profundidad adecuándola a su nueva función: un hotel de la máxima categoría.
El patio, muy mallorquín, es majestuoso con sus arcadas, una gran kentia, muchas plantas y que a su vez nos lleva a la recepción y al restaurante Can Cera.
Subiendo una gran escalera de mármol, entramos en un espacio sorprendente. Una casa acogedora y confortable, donde se ha respetado lo que era su antigua distribución. Cuenta con muebles de época y una colección de pintura contemporánea